Otro viaje más a las tierras saladas del Paraguay, lugar donde todavía se respira aire puro y se escucha el canto de mil aves, dominio de garzas, caranchos y zorros, solo somos invitados en un espacio que no nos pertenece, es de ellos, de los animales que habitan la región y de los árboles, del cardenal, el taguató y los cocodrilos, de los cuervos y loros, de los algarrobos, samuhu, lapachos y mares de caranday. Quien haya tenido la oportunidad de adentrarse en los bosques de palma, sabrá que dentro de ellos palpita vida.
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