La visión es deslumbrante. No es posible permanecer indiferente. Un remolino de aguas se lanza de altísimos acantilados de basalto creando un espectáculo de la naturaleza inigualable en el planeta. Millares de gotas que rebotan desde las cataratas en caída forman una inmensa nube que se dispersa sobre un frágil ecosistema donde viven animales salvajes, algunos amenazados de extinción. Esculpido hace 120 millones de años, ese escenario exuberante forma las Cataratas del Iguazú, un conjunto maravilloso de 275 saltos que brotan del río Iguazú próximo a su desembocadura. Ubicadas en la frontera entre Brasil y Argentina, las Cataratas atraen millares de turistas todos los años. Quien las visita tiene la posibilidad de caminar por pasarelas que llevan a los turistas a pocos metros de la mayor de todas las caídas de agua.
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