De observar a las aves aprendí muchas lecciones de vida, como el trabajo constante al hacer su morada, los incansables vuelos en búsqueda de comida, la protección del nido y los pichones poniendo en riesgo su propia vida, los cantos cuando aún esta oscuro y el amanecer no se asoma, pero saben que siempre comienza un nuevo día, y aunque cumplen con diligencia su propósito, es el Padre celestial quien las alimenta, eliminando todo afán por el mañana; aprendo sobre el descanso y el valor de lo que realmente importa. Federal - Amblyramphus holosericeus. Coincidir en el Chaco con el atardecer y la presencia del Federal es un regalo del cielo, pasábamos por un humedal de Villa Hayes cuando emergió de entre la vegetación acuática, una impresionante ave con un intenso color naranja en la cabeza, muy cerca apareció otro, y de pronto en medio del verde, el atardecer parecia tener alas y picos. Es costumbre parar allí cada vez que vamos a la Region Occidental del Paraguay, a la espera de que el elegante Federal haga acto de presencia emulando al ocaso.
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Hoy nos detenemos en una ciudad fundada a fines de 1920, saliendo de Asunción tenemos por delante mas de 450 km hasta la ciudad de Filadelfia, nos preparamos para el viaje pensando que haria frio, pero el Chaco nos recibió con su habitual temperatura por encima de los 38º C. Garzas, caracoles, y mariposas se mezclan con la bruma que cubrió una parte del territorio chaqueño. Setiembre trae un reloj de vida, toda la naturaleza empieza a despertar de una manera acelerada, se ven árboles coronados de flores y nidos, se escuchan cantos nuevos, sonidos de etéreas pisadas y repiqueteos por los troncos, reptiles se deslizan sigilosos reconociendo su territorio y cámara en mano también nosotros nos adentramos en el bosque.
Si algo podemos hacer para que se preserve lo que queda del Chaco seria invalorable no solo para las generaciones que nos siguen sino para nosotros mismos... no conocemos lo que poseemos... y está desapareciendo ante nuestras miradas pasivas... Dejo un relato real... que sucedió hace unos meses en el Chaco:
El sol no se esconde, hace calor en el Chaco, a veces uno siente el viento convertido en fuego y el polvo en humo, sin embargo los dueños de tan candente lugar despliegan su belleza como nunca. Un desfile de animales sin pausa festejando la vida, en plena ruta, en medio del bosque seco y rozando las nubes.